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Pa’fuera

A veces hay momentos en los que uno no deja de dar vueltas sobre cosas que ya pasaron. Quizás porque uno piensa que pudo haber actuado diferente, o qué hubiera pasado si lo que ocurrió habría sucedido de otra manera. Es completamente inútil, creo yo, sentarse a pensar y perder el tiempo en esas cosas, porque ya no hay marcha atrás, nada va a cambiar; sin embargo, somos humanos y hay cositas que no podemos evitar.

En algunas ocasiones me encuentro divagando y dándole vueltas a cosas tontas, que quizás no tienen importancia, y en otras cosas no tan tontas. A situaciones o hechos pasados, a conversaciones que fueron y quisiera que hayan sido distintas. A todos nos sucede, ¿no? Pero también pienso que de repente ello ocurre por algo, porque no hemos resuelto algo internamente, porque queda un resentimiento, una asignatura pendiente.

En mi caso particular, hay otras ocasiones en las que suelo pensar en personas y hechos que me lastimaron muchísimo, y claro, no soy perfecta, pienso en eso y me lleno de bronca. Podría decir que hasta siento odio, ganas de destruir todo y a todos. Me da rabia e impotencia, sobretodo cuando veo que, mientras yo sufría, quienes me lastimaron la estuvieron pasando súper bomba. Es decir, siento que deberían pagar por lo que hicieron, siento deseos de venganza o algo así.

Suena feo, ¿no? Pero es la verdad, es lo que me pasa y no siempre puedo evitar sentirlo.

Crecí sintiendo mucho odio, mucha rabia, envidia y muchos rencores. Conforme fue pasando el tiempo, pude sanar algunas heridas; sin embargo, otras quedaron abiertas y hasta el día de hoy me siguen doliendo.

Creo que, en mayor o menor medida, a todos nos sucede igual y por eso nos perdemos pensando cosas locas. La verdad es que habría que resolver aquello que uno tiene pendiente, o dejarlo ir, sanar, curar, lo que se tenga que hacer. ¿Por qué? Porque no es bueno, no es sano, porque la vida es hoy.

Cuando uno se queda en el pasado, en aquello que sucedió, pues deja de vivir, de disfrutar, de aprovechar su tiempo.

Sé que debería dejar esos odios y rencores atrás, esas broncas que no tengo cuando terminar de botarlas. Debo dejar ir para poder ser completamente libre y que mi cabeza deje de dar vueltas. Eso deberíamos hacer todos, ¿no?

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