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    El festival de cag*das – Parte VI: ¡Seré la más p*ta de todas!

    Estaba terminando el 2008 y la verdad ni siquiera recuerdo haber saludado a Chadd por Navidad. Lo que sí recuerdo bien, es que acabé el año arrepintiéndome de haber gastado tanto dinero y haber perdido tanto tiempo para que al final el chico, al darse cuenta que yo no iría, él simplemente decidiera dejar de hablarme. Es decir, se alejó y punto, todo resuelto. Yo pensé que él haría algo más por mí y me sentí realmente muy estúpida. ¿Cómo que siempre me pasa lo mismo, no? Me encanta un chico, doy todo por él y cuando la cosa se pone difícil, el tipo decide que no me quiere más…

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    El festival de cag*das – Parte V: ¡Me iré a vivir a España!

    Habían pasado algunos días desde la supuesta traición de Chadd, y yo la verdad es que me sentía súper mal. Incluso le conté a Stella lo que había pasado, y de alguna forma ella me daba la razón, pero también a él, porque la realidad es que nosotros no éramos nada. Lamentablemente (o felizmente), coincidió el tema del ‘engaño’ con una conversación que tuvo mi tía conmigo, o bueno, el monólogo que hizo delante de mí, ¿verdad? Porque yo solo la miraba mientras ella hablaba y hablaba… ‘Es que, Nana, escúchame, yo solo me preocupo por ti. Imagínate qué pasaría si ese chico no es lo que dice. ¿Sabes cuántos…

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    El festival de cag*das – Parte IV: ¡Mi tía tenía razón!

    Era un día 17 de enero por la noche y, mientras navegaba por la web, sonó una canción que me puso bastante mal. Me volvieron las ganas de volver con Dylan, según yo lo extrañaba, quería estar con él como sea. Inmediatamente me puse con ello y volví a las típicas búsquedas de ‘cómo recuperar a tu ex en 5 pasos’. Para mi sorpresa, lo que encontré fue un foro de amor en el cual cada quien podía dejar su problema y los demás usuarios le respondían con consejos y demás. Me pareció como un milagro y rápidamente me registré. Conté mi breve historia en un post hiper largo, y…

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    El festival de cag*das – Parte III: Tiene que ser mío

    Dylan se iría de viaje en menos de un mes y yo estaba en crisis. La verdad es que no sabía qué hacer con mi vida y me sentía fatal, como cuando uno está en duelo, ¿no? Lo peor es que nadie hacía realmente el esfuerzo por entender cómo me sentía, era como si yo estuviera mal por una tontería sin importancia. ‘Ya conocerás otros chicos, no te pongas así, no es que se haya muerto’, me decían mis ‘amigos’. Un día fuimos de paseo con la escuela y, claro, estaba sentada con Dylan en el bus. De repente comenzamos a discutir: ‘Quiero que terminemos’, me dijo. ‘¿Qué? ¿Por qué?…