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Mi primera vez

A los 18 años sentía que tenía el mundo en mis manos, que podía hacer lo que me diera la gana. Por primera vez en la vida me sentía libre, era mayor de edad y eso significaba que era, por fin, dueña de mi vida y mis decisiones; al menos, eso pensaba.

Pronto me di cuenta que seguía siendo la misma esclava de siempre. Que no podía respirar sin que estén husmeando sobre mi hombro. No podía levantarme cada mañana sin sentir que estaba presa. Para mí, cumplir 18 años no significó un cambio real, porque me seguían tratando como si tuviera 10.

La verdad es que, pensándolo bien, dependía de mí salir de esa situación, poner las cosas en claro, y hacer mi vida sin importarme nada, pero no tenía el carácter ni los cojones para hacerlo. Así que, de alguna manera, mi refugio, mi escape y mi desahogo, fue crear un blog y botar por ahí toda mi m**rda y frustraciones.

En ése primer blog (es decir, el primero que duró mucho tiempo y tal), literalmente me desahogaba y contaba todo, hasta lo que no debía. Escribía cada cosa que me pasaba, cada cosa que pensaba, cada cosa que no podía decir en voz alta. Escribía todo lo que me daba la gana y era genial, porque nadie podía callarme, nadie me juzgaba, nadie me decía ‘estás mal simplemente porque yo lo digo’. Ahí sí, por algunos momentos, me sentía libre.

Para haber creado ese blog a los 18, creo que estaba bien, ¿no? Es decir, nadie a esa edad se toma las cosas en serio o piensa realmente que hay cosas que se publican y otras que es mejor guardar para uno mismo. Mi blog era como un diario personal, pero un poquito público. Sabía que quizás muchas personas me leían, pero nadie me lo decía directamente. Mi blog era mi mundo y yo era feliz con eso.

Ahora es distinto, me estoy tomando las cosas por otro lado. Pienso que está bien compartir experiencias, pero no intimidades. Hay un límite muy poco definido entre publicar partes de tu vida para que a otros les pueda servir de ejemplo, entretenimiento o así; y publicar tus cosas ya para generar morbo. Hay que saber la diferencia y tener cuidado en cómo uno cuenta las cosas.

Creo que ahora mismo estoy en un momento en el que sí contaría muchas cosas personales, pero no como si fuera un programa de chismes, sino como ‘hey, mira lo que me pasó, tómalo en cuenta para que no te pase’, ¿me explico? Todos siempre tenemos algo qué compartir, algo qué enseñar, algo qué comunicar a los otros, y a eso quiero llegar.

Quiero poder compartir con otras personas algo que les sirva para su vida, algo de valor, ¿no? No solo ir por la vida mostrando las miserias o presumiendo cosas, sino de verdad tener algo qué decir que a otro le ayude, sea poquito o mucho.

A diferencia de cuando tenía 18, ahora no es que vaya por la vida queriendo contar mis cosas para llamar la atención, sino ¡de verdad! contaría mucho más de lo que lo hago ahora jajaja. Antes era una niña que solo quería botar la m**rda en la que vivía, ahora quiero ir más allá.

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