• PATÉTICA

    El festival de cag*das – Parte VI: ¡Seré la más p*ta de todas!

    Estaba terminando el 2008 y la verdad ni siquiera recuerdo haber saludado a Chadd por Navidad. Lo que sí recuerdo bien, es que acabé el año arrepintiéndome de haber gastado tanto dinero y haber perdido tanto tiempo para que al final el chico, al darse cuenta que yo no iría, él simplemente decidiera dejar de hablarme. Es decir, se alejó y punto, todo resuelto. Yo pensé que él haría algo más por mí y me sentí realmente muy estúpida. ¿Cómo que siempre me pasa lo mismo, no? Me encanta un chico, doy todo por él y cuando la cosa se pone difícil, el tipo decide que no me quiere más…

  • PATÉTICA

    El festival de cag*das – Parte V: ¡Me iré a vivir a España!

    Habían pasado algunos días desde la supuesta traición de Chadd, y yo la verdad es que me sentía súper mal. Incluso le conté a Stella lo que había pasado, y de alguna forma ella me daba la razón, pero también a él, porque la realidad es que nosotros no éramos nada. Lamentablemente (o felizmente), coincidió el tema del ‘engaño’ con una conversación que tuvo mi tía conmigo, o bueno, el monólogo que hizo delante de mí, ¿verdad? Porque yo solo la miraba mientras ella hablaba y hablaba… ‘Es que, Nana, escúchame, yo solo me preocupo por ti. Imagínate qué pasaría si ese chico no es lo que dice. ¿Sabes cuántos…

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    Un retrato en negativo

    Para nadie es un secreto que la vida no es color de rosa. Todos pasamos por situaciones complicadas, conocemos personas que nos lastiman y así un sin fin de eventos que nos dejan heridas, nos marcan, nos joden, y nos seguirán jodiendo el resto de la vida. Dicen que las personas fuertes son las que superan, perdonan y casi hasta olvidan todo aquello que les ha hecho daño. Por otro lado, las débiles son las que se quedan con la tristeza, el trauma o qué sé yo, que no son capaces de procesar la situación y salir adelante; ajá, las que se hunden en el hoyo, mejor dicho. Yo no…

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    Cuando fui adicta, drogadicta.

    Cuando tenía 14 años me puse el primer cigarrillo en la boca, no sabía que eso me iba a arruinar tanto la vida. Por tener cigarros qué fumar he hecho hasta lo que nadie quiere saber, lo que nadie se podría imaginar. Ser adicto a algo es un verdadero infierno, una p*ta mi*rda, lo peor que te puede pasar en la vida, porque si no eres lo suficientemente fuerte para frenarte, caes en un abismo del que no vuelves más. A los 18 años empecé a fumar a diario hasta llegar a los 40 cigarros al día. Cuando estaba muy ansiosa, estresada, angustiada o borracha, podía fumar incluso el doble.…