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    Narcisista y desleal – Parte VII FINAL: El pez por la boca muere

    Luego de hablar con Chadd, estuve varias horas como en shock. Stella me escribió ese día alrededor de las 11am y no le contesté. Definitivamente debió darse cuenta que estaba en línea, pero no sabía qué hacer, no sabía cómo reaccionar. Hasta que Stella me empezó a insistir… ‘No puedo, no puedo hacer como que no pasó nada. Todavía tiene cara para hablarme como si todo estuviera bien… No puedo. La voy a bloquear’, le dije a Rigoberto. Así lo hice. No me dio la gana de avisarle, explicarle, darle razones; no tenía ganas de entrar en discusiones absurdas donde ella iba a buscar cualquier excusa para justificarse y decir…

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    Narcisista y desleal – Parte VI: La gota que derramó el vaso

    Desde que murió mi pequeño Shadow 🐾, mi tío Rigoberto estuvo visitándome seguido debido al estado en el que quedé. No tenía ganas de levantarme de mi cama, pasaba semanas sin bañarme, sin comer, sin hablar con nadie. La verdad es que no quería nada y de alguna manera, él venía para ver que tuviera comida, que al menos mire la calle y demás. Él estuvo acompañándome en ese momento y también en lo que vino después. A Rigoberto le conté mucho sobre Stella, incluso le hice escuchar audios, leer conversaciones. A veces pensaba que la loca era yo, que quizás yo estaba mal o veía las cosas de manera…

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    Narcisista y desleal – Parte V: ¿Abogada del diablo?

    Luego de que me enteré de la mentira de Marcelo, o de la poca sinceridad, o del ‘pequeño tema’ que no me dijo… O como se le quiera llamar, entré en una especie de crisis. La verdad es que no era despecho o celos como Stella constantemente me quería meter en la cabeza; el tipo me había hecho sentir miserable, ese era mi problema, que me sentía una completa 🤐. Lo peor de todo es que el muchacho me seguía insistiendo para que vuelva a tener algo con él y yo no sabía como decirle que no. Es decir, le decía que no, obviamente, pero parecía que no sonaba en…

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    Narcisista y desleal – Parte IV: No me importa tu vida

    Empecé a trabajar desde casa terminando octubre de ese año y las cosas con Stella iban, digamos, de mal en peor. Ella hacía poco tiempo entró a trabajar y, como es lógico, ya no tenía el mismo tiempo que antes. Sin embargo, ella se ingeniaba para llevar sus cartas al trabajo y ‘leernos’ cada vez que se escapaba al baño o su jefe no estaba. ‘Nana, rápido léeme estas tres y yo te leo tres cuando vuelva a tener tiempo.’ Lo que ella no tenía en cuenta era que, de repente, yo no podía en ese momento o simplemente, no me daba la gana de leerle. No es que ella…